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Poema 83

Casi botánico es este asunto
de las miradas profundas
en ojos desconocidos.

Hoja liviana e impetuosa escanea,
tallo verde y flexible decide,
rama rígida y tosca ejecuta,
y al final, las raíces se esconden
bajo un uniforme y anónimo suelo.

Si en cambio fuera viento de cerro
el que mueve mis intenciones
hacia tus labios piedra.

O me pateara la nuca
una decisión casco de caballo
cuando te pienso.

Pero me quedo árbol,
ansiosamente inmóvil y arraigado,
soñando con correteos y saltos ajenos.

Mientras tus ojos sol me alimentan
y mi voluntad río se duerme
con el sonido de su eterno fluir hacia el vacío.

Hacen en mí nido
intenciones con plumas amarillas
y cantos de dioses del olimpo.

¿Pero cómo dejar de ser árbol
si tengo ramas hojas y raíces?
¿Cómo te pido ardilla
que me esperes inmóvil al lado del camino?