odrec.info - verde que te quiero verde



Poema 24

Últimamente me encuentras más a menudo
entre libros viejo y atardeceres olvidados
con guardado olor a verde y a nube

Ya no me atas las manos a tu ombligo
ni me cuentas historias en fa menor.
Sólo me miras con el pecho, sin alma.

Podría condenar al beso,
o a la desnuda fragancia del poema,
hasta arrepentirme podría, de mí

Pero no hay aquí espacio para sueños violeta
ni para camisas de algodón de mangas cortas
Nos queda poco más que el sabor del café
y una foto de algún niño de revista.

Somos pobres, nos quedamos pobres.
Se salió el sol del cofre del tesoro
y tus versos resonaron en alguna plaza lejana.

Urbanizaron con nuevas caras nuestro lugar de juego
inundaron con motivos nuestros espacios vacíos
y no hicimos más que mirarnos desde lejos, sin lágrimas

Ahora, no recordamos más las antiguas direcciones,
ni gritamos a la luna esos Borges de cábala.
Somos pobres, nos hicimos pobres.

Nos dejamos perder en el ímpetu de nuevos recuerdos
y no nos queda más que negarnos en el tiempo
y buscarnos con el alma descalza por caminos de barro.