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Poema 21

Sola, en su mundo distante
con su apariencia de muerta radiante
vive ese delgado espectro de mujer
que atónito deja al caminante.

Su belleza, incomprensible y omnipotente
huele a libertad y sabe a irreverencia
No conoce límites su paz aparente
y no cabe vergüenza en su ser de árbol herido.

Etérea, así es, etérea
y a la vez tan orgánica como una raíz.
Interesante, caótica y perdida
se exhibe inconsciente la musa ante mí.