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Poema 17

Mi felicidad se fue.
Partió.
Desapareció sin avisar.
Y yo sin darme cuenta
seguí, feliz, hasta hoy.
Hoy la busqué,
no estaba.
Esperé y no volvió.
No encontré cartas.
No dejó fotos ni recuerdos.
Se llevó todo lo suyo
como si no me quisiera más.
Dónde estará, mi felicidad?
En el mundo sola vagando,
buscando a otro
que pueda ser mejor siendo feliz
que yo cuando lo fui.
Debí cuidarla más tal vez.
Apreciarla más también.
No sé...
Mi nueva tristeza es buena,
hace bien su trabajo.
Pero no hay, como ella, otra.
La extraño.
No nos veíamos mucho,
pero un cierto vínculo de aprecio
se formó con los años.
Pensé en quedarme con ella varias veces,
pero creo que le teme al compromiso
o tal vez no cree en la monogamia.
Debe ser mi culpa.
La ahogué en los últimos días!
La llamé muchas veces.
La vi muy a menudo.
Insistí en pasar con ella cada minuto.
Y es de esperarse.
Si solo con ella puedo ser feliz.
Si no hay otra que al fijarse en mi logre el mismo efecto.
Pero ya para qué?...
Ya se fue.
Como antes se ha ido también.
Tal vez vuelva.
Seguro vuelve.
Siempre vuelve.
Eso me dice mi tranquilidad,
que es buena escuchando mis problemas,
pero no sé, no estoy seguro.
Nunca he sido buen amigo de la conformidad,
siempre discutiendo con la felicidad,
casi batallando por el control de mi.
Espero que vuelva, y voy a buscarla,
ya tengo un par de pistas de su posible paradero,
un niño me aseguró haberla visto en los columpios,
y un vago la vio con el rabo del ojo
mientras se escondía en alguno billetera.
No suena como la mía,
pero tal vez... solo tal vez la encuentre.
Y si la encuentro no la voy a atrapar,
ni a forzarla a volver conmigo.
Solo quiero admirarla, recordarla y sentirla... ahí.
Capaz de todo y dispuesta a casi nada.
Y tal vez así, en paz, decida volver a verme.