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Poema 126

No hay principio,
o siempre es el principio,
y eso que tampoco hay siempre,
por lo que de fijo no hay principio,
ni principio,
y solo por eso
no puedo empezar a gritarle
al cochino y desaseado
gordo de mariachi
que se deja tirar por la ventana
en lo que viene envuelto lo que le sostiene la panza,
todo lo que se merece.

Y así entiendo por qué no hay principio.

Fin.