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Poema 1

Si la ropa no se secara,
recordaría fácilmente
todas las lágrimas
que se han suicidado por mis mejillas.*

Tendrían nombres y apellidos,
fechas y canciones,
tendrían numero de serie
y hasta puesto fijo

Todos los días al despertar,
revisaría en ceremonia mis camisas
repasando en cada manga algún dolor en sepia,
algún crujir de corazón de antaño

Los días enteros
se me irían
entre memorias grises
y piazzollas melancólicos

Pero como la ropa se seca,
la vida tiene una transitoriedad que aliviana,
y al despertar mis camisas no evocan incidentes reprochables.

Como la ropa se seca,
puedo olvidar la cantidad de remiendos con que carga el corazón,
y salir sin miedo de pasado
a mojarme las mangas en este mundo que se revela con cada paso.

Se evaporan mágicamente los nombres de las chicas,
las noches desveladas, los lamentos,
los fracasos y los episodios suicidas.
Y en ese algodón desértico se alojan la esperanza y la felicidad,
apoyadas por lo pasajero del momento y por lo volátil del detalle.

Si la ropa no se secara,
estos no serían versos,
sino mandamientos irrevocables que estructurarían mi vida.
Pero como la ropa se seca, puedo escribirlos sin miedo,
sabiendo que tal vez mañana no me provoquen más que una sonrisa a medias
y un recuerdo fugaz.

* esta frase se basa en un cuento de José Pablo Segreda